Un nuevo capítulo negro se abrió el lunes por la noche en Tucumán: las fuerzas de seguridad reprimieron a cientos de personas que reclamaban mayor transparencia en los comicios provinciales.

Tucuman III

Las elecciones del último domingo, que decretaron ganador del cargo a la gobernación de Jorge Manzur, del Frente Para la Victoria (FPV), se revelaron desde un primer momento marcadas a fuego por la sospecha y la violencia.

Sólo teniendo en cuenta los casos que trascendieron públicamente, la Junta Electoral Provincial informó que durante los comicios, en la localidad de San Pablo se quemaron al menos 30 urnas; en el mismo lugar, alrededor de ochenta personas se enfrentaron con la Gendarmería. Además, distintos medios locales retrataron la feroz golpiza a un periodista que decidió fotografiar la entrega de bolsones de comida a cambio de votos.

Este lunes por la noche, cientos de tucumanos decidieron salir a protestar frente a la Casa de Gobierno en reclamo de mayor transparencia.

Una vez frente al edificio del gobierno provincial, el cuerpo de Infantería decidió reprimir con ferocidad, con gases lacrimógenos, palos y balas de goma. Hubo denuncias, corridas, heridos y piedrazos.

La gravedad de los hechos es mayúscula si a eso le agregamos las denuncias hechas por algunos manifestantes en torno a supuestas detenciones ilegales y golpizas hechas por las fuerzas de seguridad durante el operativo.

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