Venta de drogas, zona liberada y complicidad con las autoridades: el trasfondo político de la muerte de cinco jóvenes en la fiesta “Time Warp”.

Time Warp II

La muerte de cinco personas en una fiesta electrónica en Costa Salguero volvió a echar luz sobre un entramado de negocios perverso: el que nuclea a empresarios, políticos, policías y narcotraficantes. Una de las primeras medidas del fiscal Federico Delgado fue solicitar la detención de uno de los organizadores, Adrián Conci, presidente de la compañía “Dell Producciones S.A.”.

Las aristas que se deben contemplar son muchas: el operativo de seguridad “falló”: testigos, asistentes al evento y el fallecimiento de varios adolescentes son claros indicadores de que la zona estuvo liberada para la venta masiva de estupefacientes. O los narcotraficantes tuvieron luz verde de la policía o obtuvieron permiso para ingresar las pastillas al local en la previa, recayendo la responsabilidad en los organizadores.

Sin embargo, lo que también volvió a ponerse en el foco es la manera en que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se apropia del espacio público, el uso que hace de los terrenos y la manera en que terceriza los negocios: entre los productores y concesionarios del lugar hay varios nombres en común relacionados con el PRO.

Según confirmó el portal Nueva Ciudad, el predio de Costa Salguero donde se realizó la “Time Warp” es propiedad de la Ciudad de Buenos Aires y está cedido a Telemetrix S. A. por licitación: “la empresa Telemetrix paga un canon cien veces menor al precio de mercado en la zona y subcontrata a otras 23 empresas; además, el Gobierno de la Ciudad se negó en reiterados oportunidades a informar al Poder Judicial la facturación de las subconcesionarias”.

Los beneficios inmobiliarios tienen, en este caso, el mismo apellido de los dos lados del mostrador: Telematrix S.A. comparte varios nombres en las nómicas del directorio con el de Costa Salguero S.A, empresa que administra los pabellones del complejo. Uno de ellos es Fernando Polledo Olivera es uno de ellos y su vínculo con la política es claro: es el marido de Carmen Polledo, actual vicepresidenta primera de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires por el PRO.

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