King Willem Alexander and his wife Queen Maxima of the Netherlands welcome the Argentina President Mauricio Macri and his wife Juliana Awada at the Royal Palace in Amsterdam, Netherlands March 27, 2017. REUTERS/Cris Toala Olivares

En medio de su recorrida oficial por los Países Bajos, el presidente argentino fue objeto del repudio de manifestantes y del apoyo de otro grupo de personas.

La bienvenida oficial que le hicieron los reyes Guillermo y Máxima en la Plaza Dam de Holanda quedó teñida del clima político que se vive en la Argentina.

Una manifestación en contra organizada por HIJOS (Holanda), a la derecha del palacio y otra a favor del gobierno, a la izquierda, terminaron animando la ceremonia mientras tocaban las bandas militares los himnos reales y nacionales.

”Escucha Macri, los desaparecidos son 30.000” gritaban desde una parte de la plaza, vallada por seguridad. Tras recordarle los “Panamá Papers”, los manifestantes también pidieron ”Libertad a los presos políticos”.

Inmediatamente, un grupo de personas que se encontraba con banderas argentinas comnezó a entonar el himno y a gritar “¡Sí, se puede!”:

La polémica se trasladó con cada paso que dio Mauricio Macri: el presidente, que no realizó ningún acto oficial en la Argentina por un nuevo aniversario del golpe de estado, decidió visitar la Casa de Ana Frank. Allí, el ministro de educación, Esteban Bullrich y el secretario de derechos humanos, Claudio Avruj, firmaron un convenio.

El presidente habló luego en un foro de empresarios en Amsterdam: aseguró que las economías argentina y holandesa son “complementarias”.

“Mi prioridad es reducir la pobreza en mi país, que hoy alcanza a un tercio de la población y eso se logra generando trabajo; y para generar trabajo hay que lograr inversión; y para lograr inversión hay que lograr confianza, que se logra estableciendo reglas de juego claras, respetándolas, diciendo la verdad y siendo previsibles”, sentenció.

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