Estados Unidos decidió bombardear una base del régimen de Bashar Al Assad luego de recolectar evidencias en torno a la utilización de gas sarín en un ataque la ciudad de Jan Shijún, último reducto de la resistencia al gobierno de Bashar Al Assad en la región de Idlib, en el noroeste de Siria.

Semanas después, la Organización para la Prohibición de Armas Químicas confirmó las sospechas: las 87 personas que murieron, entre ellas niños y mujeres, estuvieron en contacto con el gas sarín o “sustancias similares”.

“Muestras de diez víctimas del ataque sucedido el último 4 de abril fueron analizadas y es incontrovertible el resultado”, aseguró Ahmet Uzumcu, titular de la organización. “Vamos a seguir brindando la información que encontremos en el resto de los análisis”, aclaró.

En esta línea, Uzumcu señaló que continúan realizando entrevistas a pobladores locales y recolectando todo tipo de pruebas en el sitio del ataque.

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