El lunes, los gremios aeronáuticos confirmaron que comenzarían con un paro total de actividades en Aerolíneas Argentinas y Austral en relcamo por un aumento salarial del 26%: así ocurrió.

Aunque la medida de fuerza había sido anunciada recién para este martes, los sindicalistas la iniciaron de hecho en la tarde-noche del primer día hábil de la semana.

“Venimos hace 60 días negociando. Nosotros pedimos que se reponga el salario de acuerdo a la inflación. Salvo que haya un llamado del Ministerio de Transporte o del Poder Ejecutivo, es imposible que levantemos la huelga”, señaló Marcelo Uhrich, secretario de prensa de la Unión del Personal Superior y Porfesional de Empresas Aerocomerciales (UPSA).

A este foco de conflicto se le suma otro: el desembarco de las líneas low-cost. Los gremios quieren que se les respeten y garanticen las condiciones laborales.

Por todas estas razones, los pilotos no operaron los vuelos internacionales que tenían previsto despegar el lunes y aterrizar el martes en distintos aeropuertos del mundo y se sumaron a las 334 operaciones que estaba previsto que sean afectadas en las 24 horas del martes.

La medida de fuerza afecta fundamentalmente a los Aeropuertos de Aeroparque y Ezeiza, lo que impacta en la vida de aproximadamente en 40 mil pasajeros.

“Esta saña. Una vez más, estos gremios acostumbrados al apriete, a la extorsión. Es la primera vez que pasa desde 1986”, apuntó Mario Dell’Acqua, titular de Aerolíneas Argentinas. “No descartamos tomar alguna medida judicial”, disparó con dureza.

“Siempre se respetó los vuelos internacionales ajustando una hora para que entren y salgan los aviones de la Argentina fuera del día de paro. Esta vez hubo una decisión realmente muy dañina para la reputación de la empresa, sobre todo pensando lo que nos cuesta a todos los argentinos mantener esos destinos”, concluyó.

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