El domingo 4 de marzo, Serguei Skripal (66) y su hija Yulia, de 33 años, fueron hallados inconscientes y en gravísimo estado en un banco del centro comercial ‘The Malting’ en Salisbury, Inglaterra. Ambos terminaron internados en terapia intensiva: con pronóstico reservado, padre e hija todavía se mantienen en esa condición.

Al día siguiente del hecho, la Policía Antiterrorista Británica informó que Skripal y su hija fueron envenenados “intencionadamente con el propósito de causar la muerte” con un agente nervioso. Expertos determinaron que la sustancia, de la que se han encontrado trazas en un restaurante y un pub, es del tipo “Novichok”, fabricada por Rusia.

Ahora, Francia, Alemania y Estados Unidos firmaron un comunicado en conjunto con el Reino Unido condenando los hechos y cuestionando con dureza a Rusia.

“Condenamos el atentado contra Serguéi y Yulia Skripal en Salisbury. Compartimos la conclusión británica de que no hay alternativa posible a la responsabilidad rusa en el atentado. El ataque fue un asalto a la soberanía del Reino Unido y el uso por parte de un Estado es una clara violación a la Convención de Armas Químicas y un quiebre de la ley internacional”, afirmaron en el escrito.

“Nuestras preocupaciones también están cargadas por el contexto de un patrón de irresponsabilidad en el comportamiento ruso. Llamamos a Rusia a cumplir con sus responsabilidades como miembro del Consejo de Seguridad de la ONU para mantener la paz y la seguridad internacional”, sentenciaron Theresa May, Angela Merkel, Donald Trump y Emmanuel Macron.

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