El primer tiempo fue pobre respecto a lo que venían mostrando ambos equipos en el torneo: Francia perdió la firmeza que lo había caracterizado y Croacia, con nervios, intentó manejar el ritmo del partido pero sufrió cada vez que los galos decidieron pasar al ataque.

Modric y compañía maniataron a los franceses en los primeros veinte minutos aunque sin lograr ninguna aproximación realmente peligrosa a Lloris.

Y en el primer intento de los de Deschamps, el arco se les abrió: un centro de Griezmann de tiro libre dio con la cabeza de Mandzukic. La trayectoria que tomó la pelota desacomodó a todos y se metió derecho en la red. El 1 a 0 llegó gracias a un gol en contra.

El desarrollo del partido siguió la misma tendencia: Francia retrasada y Croacia atacando. Tanto fueron contra el arco rival que en una jugada, luego de un triple cabezazo, Perisic la pescó y remató con fuerza para sellar el 1 a 1.

Pero el empujón anímico del empate no alcanzó: no parecía ser el día de los croatas. La segunda aproximación al arco que tuvieron los franceses terminó con el propio Perisic tocando la pelota con la mano. Tras consultar con el VAR, el árbitro Néstor Pitana cobró el penal y Griezmann, siempre determinante, puso el 2 a 1.

El segundo tiempo arrancó con todo. Croacia se mandó de lleno contra el arco francés y casi anota la igualdad antes de los cinco: Lloris, con categoría, sacó la pelota por arriba del travesaño luego de un buen disparo de Rebic.

Sin embargo, una corrida de Mbappé prendió la luz roja en la defensa croata, advirtiendo que necesitaban estar más atentos de mitad de cancha para atrás: el delantero del PSG ganó en velocidad pero Subasic logró ahogarle el grito de gol.

Sin embargo, en menos de cinco minutos, Francia liquidó la historia: Pogba habilitó a Mbappé con un pase maravilloso, el joven tiró el centro atrás y otra vez el volante pisó la puerta del área para poner el tercero.

Y una gran jugada colectiva que tuvo como protagonista a Hernández fue coronada por Mbappé para el 4 a 1: París ya era una fiesta.

Si Lloris no hubiera cometido un error tan grosero, los últimos veinte minutos del partido no hubieran tenido prácticamente emoción.

El arquero quiso eludir a Mandzukic y no le salió para nada bien: el delantero croata logró tocarla a la red para que el partido quede 4 a 2.

El tanto le sirvió a Croacia para aferrarse un poco a la ilusión de remontar la historia, pese a que desde lo físico y futbolístico empezó a caer. No le alcanzó. Su rival, incluso, tuvo un par de chances más para liquidar el encuentro pero no estuvo fino en los últimos metros.

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