Las denuncias por abusos y acoso sexual es una tendencia que va creciendo en el mundo: las mujeres no están dispuestas a quedarse calladas ante la violencia machista que han padecido (y padecen) bajo múltiples manifestaciones a lo largo de sus vidas.

El rock argentino, sacudido varias veces en este último tiempo por casos de este tipo, sufrió otro cross a la mandíbula: a través de una serie de testimonios anónimos publicados en un blog, un grupo de chicas decidió contar su triste historia con los miembros de Onda Vaga.

“La banda Onda Vaga se formó y creció en un momento en el que nosotras lo estábamos haciendo también, explorando por primera vez vínculos sexo-afectivos y también participando de espacios que nos eran nuevos. En ese contexto nos vinculamos con estos varones que tenían, en su mayoría, alrededor de 30 años en aquel momento y que como adultos y artistas detentaban un poder frente a nosotras que no dudaron en ejercer con comodidad”, escribieron allí.

“Mantuvimos vínculos sexuales, noviazgos, encuentros de una sola cita, chats, recitales, camarines, pero todos tuvieron un denominador común: el descuido por completo de nuestras subjetividades y cuerpos, sobre todo aprovechándose de nuestra inmadurez en muchos aspectos o nuestras vulnerabilidades por nuestros diversos contextos, legitimados por un entorno de colegas cómplices”, agregaron.

Relaciones sexuales con menores, “toqueteos” y abusos varios e insultos denigrantes para las chicas que les decían ‘no’, son moneda corriente en las experiencias de estas chicas.

“Se puso violento, me forzó a tener relaciones, me tiró del pelo y lastimó algunas partes de mi cuerpo. (…) Yo seguía ahí, debajo suyo, con muchas ganas de que termine rápido así podía irme. Me puso boca abajo, elogió mi culo dándole un chirlo y sin pedirme permiso la metió. Me dolió, lloré y no le importó”.

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