A pesar de que el gobierno salió este martes a mostrarse como simple “mediador” en el conflicto, el titular del Ministerio de Economía de la Nación pateó el tablero por la tarde noche: se puso del lado de los empresarios y presionó un poco más a los trabajadores en huelga.

Sergio Massa esgrimió puertas para adentro el argumento de que “la afectación al sector automotríz será millonaria, podría costar empleos y el Estado perderá por el parate de las plantas productores de neumáticos ingresos millonarios en divisas” y dejó trascender que no hay más margen para negociaciones.

En una reunión que mantuvo con fabricantes de vehículos, autopartistas y los gremios de SMATA y UOM, avisó que si este miércoles por la tarde no se cierra el acuerdo salarial pendiente entre las tres productoras de cubiertas Pirelli, Bridgestone y FATE con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático (SUTNA), les darán a las empresas -que unilateralmente decidieron cerrar su plantas- la posibilidad de importar el producto para que no queden desabastecidas las terminales. 

Por último, el ministro aludió a la identidad política de los dirigentes de Sutna, alineados a la izquierda y el Partido Obrero, sentenció: “No se puede ser rehenes de los caprichos de un grupo reducido que pone en peligro la fuente de trabajo de 150 mil personas“.

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