No son tiempos fáciles para el Estado Islámico (ISIS): la creciente pérdida de territorio en Siria e Irak parece estar llevando a muchos simpatizantes y combatientes extranjeros a abandonar sus filas e intentar “entrar a Turquía” para escapar.

Según las agencias de seguridad europeas, al menos dos ciudadanos ingleses y un norteamericano han sido detenidos en dicha frontera luego de abandonar las filas de Abu Bakr al-Baghdadi.

La ofensiva militar que sufre ahora la organización extremista en Raqqa y Tabqa parece haber sido otro punto clave: allí estaban desplegados la mayoría de los combatientes provenientes de países europeos así como también de Australia y Estados Unidos.

Pese a esto, el alerta en las fuerzas de seguridad se ha redoblado: aunque efectivamente muchos han contactado a sus embajadas pensando en un regreso; las autoridades temen que aquellos más comprometidos ideológicamente con el Estado Islámico estén buscando “infiltrarse” para vengarse por el “derrumbe” del califato.

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