El incendio forestal que preocupa a toda California se convirtió, en pocos días, en el más mortífero y destructivo de la historia: ya fallecieron 48 personas, hay 200 desaparecidos y más de 200.000 evacuados a lo largo del estado.

El Departamento Forestal y de Protección de Incendios aseguró que tan sólo el 30% de las llamas habían sido “contenidas” en los dos focos que se desataron en el norte y en el sur del estado. La situación todavía es de riesgo.

“Todos, aquí, estamos haciendo lo que podemos para luchar y terminar con el fuego. Lamentablemente, con estos vientos, la situación está lejos de mejorar“, aseveró un bombero a los medios locales.

El optimismo no reina tampoco entre los residentes de las zonas afectadas: “Por ahora estoy agradecida de estar viva, con mi familia”, aseguró, entre lágrimas, Diane Mullin, una vecina que pudo escaparle a las llamas que devastaron el pueblo de Paradise.

“Cuando vas manejando por estas calles y estos barrios, todo se ve como un Armageddon”, agregó Jed Teter, miembro del Departamento de Bomberos de Los Angeles.

En medio del desastre, sorprendió el mensaje del presidente Donald Trump, apuntando contra los demócratas que gobiernan el estado: “Billones de dólares se vuelcan cada año y tantas vidas perdidas, todo por el mal manejo forestal. ¡Arréglenlo ahora o no habrá más plata del gobierno nacional!“, disparó.

El jefe de los bomberos, Brian K. Rice, no dejó pasar el mensaje: “En momentos en que todos los esfuerzos deberían concentrarse en derrotar a los destructivos fuegos y ayudar a las víctimas, el presidente en cambio eligió expresar una amenaza política desinformada, dirigida directamente a las víctimas inocentes”, retrucó.

Los desastres naturales no son rojos o azules: destruyen sin tener en cuenta el partido político. Hay familias de duelo, miles perdieron sus hogares y 250.000 norteamericanos tuvieron que huir. En estos tiempos desesperados, alentamos al presidente a que apoye de palabra y de hecho en vez de recriminar y echar culpas”, remató.

Después de que la polémica se expandiera por todos los medios, el mandatario norteamericano decidió calmar las aguas y, vía Twitter, escribió: “Los bomberos de California, FEMA y los ‘First Responders’ son asombrosos y valientes. Gracias y que Dios los bendiga a todos“.

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