El “corralito”, la crisis económica terminal y la desocupación convergieron el 19 de diciembre del 2001 con saqueos, protestas, “cacerolazos” y marchas: fue el principio del final para el gobierno de Fernando De la Rúa.

Mientras le comunicaba a su gabinete la renuncia de Domingo Cavallo, por entonces titular del Ministerio de Economía, en la Provincia de Santa Fe la policía mataba a Claudio “Pocho” Lepratti, profesor de filosofía y auxiliar de cocina de una escuela local.

El decreto del estado de sitio para intentar “contener” la situación tocó una fibra inesperada en la sociedad argentina: cientos de miles se volcaron a las calles en la Ciudad de Buenos Aires -también en distintos puntos del país- para dirigirse a la Casa Rosada.

El 20 de diciembre arrancó con enfrentamientos en la calles y una feroz represión policial que, por momentos, se volvió cacería: 39 personas terminaron perdiendo la vida en esas jornadas históricas.

Ya para ese entonces ni el propio Fernando De la Rúa se encontraba en funciones: ante la negativa del peronismo de formar un gobierno de coalición para salvarlo y con el propio bloque de la Unión Cívica Radical (UCR) retirándole el apoyo, decidió dimitir.

Su huida de la Casa Rosada en el helicóptero constituye, aún hoy, uno de las imágenes más vivas y recordadas de aquellos días de hambre, crisis, muerte e incertidumbre.

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