El clásico entre San Lorenzo y Huracán, suspendido el mismo fin de semana de los tristes incidentes en el “Monumental” por la final de la Copa Libertadores, finalmente se jugó en pleno enero.

Aunque el “Globo” arrancó mejor de la mano de la picardía de Gamba y la presencia de Barrios, poco a poco se fue desinflando y le cedió metros al “Ciclón”. El centrodelantero “quemero” tuvo la más clara de su equipo pero Monetti salvó en la línea.

El equipo dirigido por Jorge Almirón fue de menor a mayor, incluso luego de haber sufrido la injusta expulsión de Coloccini cuando promediaba la primera parte por pisar a Damonte.

Con algunas pinceladas de Belluschi y algunas “guapeadas” de los mediocampistas, los locales se acercaron con frecuencia al arco defendido por Silva.

Blandi, que volvía después de un tiempo de inactividad, se perdió dos buenas ocasiones para abrir el marcador y un “gol hecho” abajo del arco: su cabezazo, en vez de dirigirse a la red, fue a parar a las manos del arquero.

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