Además del creciente rechazo a sus herbicidas en comunidades de todo el mundo, el grupo Monsanto no para de recibir reveses en los estrados judiciales norteamericanos.

Este último miércoles fue declarado culpable de “negligencia” por un jurado de California: no “hicieron lo suficiente” para advertir a los usuarios del riesgo potencialmente cancerígeno del “Roundup”, producto que contiene glifosato.

En esta línea, los magistrados determinaron que tenía un “defecto de diseño” y que “carecía” de advertencias sanitarias.

Por ello la multinacional fue condenada a pagarle cerca de 81 millones de dólares a Edwin Hardeman, un jubilado estadounidense que sufre de un cáncer.

Vale la pena recordar que, a mediados del 2018, otro jurado estatal de a California falló en su contra y le dio la razón a Dewayne Johnson, un granjero que acusó a la compañía de causarle un cáncer terminal: “Monsanto actuó con malicia, sabía de los daños del ‘Roundup’ y ‘Ranger Pro’: no advirtió“.

Bayer -que recientemente adquirió la compañía- está preocupada: este fue el segundo de unos 11.200 juicios iniciados tan sólo en los Estados Unidos.

✊🏻 ¡Basta De Envenenarnos!

Son varios los especialistas y científicos que advierten en torno a los peligros para la salud del uso de agrotóxicos, la base del boom agroindustrial y de la sojización en la Argentina.

Pese a ello, los distintos gobiernos y funcionarios de todos los signos políticos miran para el costado: nadie se anima ir en contra de la gallina de los huevos de oro, aunque esté en juego la vida de cientos de miles de personas.

En marzo de 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó tras un año de investigaciones que el glifosato puede provocar cáncer en humanos:  â€œHay pruebas convincentes de que el glifosato puede causar cáncer en animales de laboratorio y hay pruebas limitadas de carcinogenicidad en humanos (linfoma no Hodgkin)”, advirtieron. El herbicida, además, “causó daño del ADN y los cromosomas en las células humanas”. Según los científicos, cinco pesticidas químicos usados como insecticidas y herbicidas – glifosato, malation, diazinon, paration, y el tetrachlorvinphos – resultaron ser cancerígenos.

Andrés Carrasco, médico argentino especializado en biología molecular y en biología del desarrollo que murió el 10 de mayo del 2014, pasó los últimos años de su vida luchando contra el gobierno, el establishment científico y las corporaciones tras haber confirmado los efectos devastadores del glifosato.

“La gente sufre y los científicos se vuelven empresarios o socios de multinacionales. Son hipócritas, cipayos de las corporaciones, pero tienen miedo. Saben que no pueden tapar el sol con la mano. Hay pruebas científicas y, sobre todo, hay centenares de pueblos que son la prueba viva de la emergencia sanitaria”, señaló Carrasco en varias entrevistas.


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