Este jueves los ocho rugbiers que se encuentran detenidos por el crimen de Fernando Báez Sosa llegaron a las 8.25 a los tribunales de Villa Gesell para participar de una audiencia oral y pública ante el juez David Mancinelli.

Los acusados fueros trasladados desde el penal de Dolores a bordo de un micro custodiado por cuatro patrullas del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB): entre otras cosas, la justicia deberá resolver el pedido de prisión preventiva presentado para buena parte del grupo.

“No compartimos el análisis de la Fiscalía. Hay pruebas para sostener la calificación. Para nosotros no hay dos coautores, todos son coautores. Independientemente de quién pegó una patada. Las imágenes los muestran a todos en una actuación grupal”, aseveró Fabián Améndola, abogado de la familia de la víctima.

💬 Según trascendió a la prensa, el único rugbier que habló con el juez fue Blas Cinalli, acusado de ser partícipe necesario del crimen: “Ninguno de nosotros quiso que pase lo que pasó”

En esta misma línea criticó la decisión de dejar en libertad a Guarino y Milanesi: “Las imágenes de los videos los muestran en el lugar del hecho. Escuché que algunos familiares dijeron que no habían estado, pero no es así. Las cámaras del domo de la Municipalidad los muestran a los dos en la escena del crimen. Lo que no tiene la Fiscalía, que si tiene contra los demás, son declaraciones testimoniales en donde los señalen con alguna participación activa dentro del grupo. Esa es la única diferencia”.

Cuando los rugbiers se van del lugar y se saludan, están en esos videos. El único que no aparece en ese video es Lucas Pertossi, porque se fue por un lugar distinto al del resto. Pero las cámaras y las comunicaciones que se conocieron muestran que Pertossi estaba a cincuenta metros mirando lo que estaba pasando con posterioridad al crimen”, agregó el letrado.

Y concluyó: “El resultado de la muestra de ADN de las uñas será clave. Fernando tenía piel debajo de sus uñas y eso está siendo cotejado“.

📸 Algunos vecinos se hicieron presente frente a los tribunales de Villa Gesell y los recibieron al grito de “¡asesinos!” y “¡se van a morir en la cárcel!”

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