La situación sigue siendo crítica: el gobierno de Donald Trump echa más nafta al fuego mientras decenas de miles de personas continúan en las calles de las principales ciudades de Estados Unidos desafiando el toque de queda para pedir justicia por George Floyd.

En este contexto social, económico y sanitario delicado, las autoridades locales confirmaron que a su cuerpo se le realizó una prueba diagnóstica de la COVID-19 post mortem, que resultó positiva.

Andrew Baker, médico forense, explicó los alcances de los resultados y echó por tierra que ello pueda “mejorar” la situación de los acusados de asesinarlo en pleno Minneapolis: “La prueba puede dar positivo durante semanas después del inicio y la resolución de la enfermedad clínica. Esto quiere decir que el virus no jugó ningún papel en su muerte y que es poco probable que haya sido contagioso“.

En las últimas horas también se conoció que los fiscales que llevan adelante la causa judicial presentarán cargos contra los otros tres policías que participaron del arresto seguido de muerte: Tou Thao, Alexander Kueng y Thomas Lane serán acusados de “ayudar e incitar al asesinato”. 

También agravarán el cargo de homicidio que pesa sobre Derek Chauvin, el oficial que causó la muerte de Floyd al clavar su rodilla en su cuello.

✊🏾 #BlackLivesMatter

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