Por primera vez en la Argentina, una víctima de trata va a juicio contra sus proxenetas por explotarla sexualmente y también a la Municipalidad de Ushuaia, por no protegerla.

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Alika Kinan fue liberada junto a seis víctimas en la madrugada del 9 de octubre de 2012, en un allanamiento al Sheik. Su primer legajo como alternadora para “trabajar” en cabarets de Ushuaia es de 1996.

Veinte años más tarde logró llevar a sus proxenetas al banquillo de los acusados: comenzaron las audiencias con las declaraciones de testigos y gendarmes.

¿Quiénes están acusados? Pedro Montoya e Ivana García, dueños del prostíbulo “El Sheik”, además de Lucy Alberca Campos, encargada del lugar.

Montoya (57 años) y García (38 años) serán juzgados “por los delitos de trata de personas con fines de explotación sexual cometido mediante el abuso de la situación de vulnerabilidad de las víctimas, en razón de ser siete la cantidad de víctimas, y por ser tres los imputados que actuaron de manera organizada”. Campos (32 años), será juzgada en calidad de “partícipe necesaria”.

En este marco, desde DiarioBA + Radio Parque Vida 105.9 entrevistamos a Alika Kinan en el programa “Entre Líneas”:

https://soundcloud.com/pqv/alika-kinan

  • “¿Por qué somos tan insistentes con la responsabilidad de la municipalidad de Ushuaia? Porque ellos hacían inspecciones que eran a razón de dos por mes. Había una netamente policial y otra netamente municipal, con inspectores. El proxeneta, el dueño del lugar, era un inspector municipal”.
  • “Pasaban lista y verificaban que la libreta no esté vencida. Las mujeres estaban ahí expuestas, a la venta para ser consumidas con todas las certificaciones correspondientes”.
  • “A mi me costó mucho reconocerme como una víctima de trata: era tanto lo que me había tocado vivir, la pobreza de la que venía, que me costó reconocerme. Incluso llegue a creer que esto era una tarea laboral, sentía agradecimiento con ellos (…) Cuando hablamos de trata y víctimas sexuales también estamos hablando de pobreza extrema, de un marco de vulnerabilidad muy grande: hay uno que te compra los pasajes, otro que la traslada, otro que ejerce el control. Hay un dispositivo armado y mucha gente trabajando en lo mismo”.
  • “Cuando me voy a dormir a mi cama, con mi marido, no me voy sola. Tengo que cargar con todo ese millón de hombres que pasó por mi cuerpo”.

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