La grave crisis económica, con la consecuente caída de las ventas y la acumulación de stock, afecta a casi todos los rubros de la industria argentina. Arcor no es la excepción.

A principios del mes de octubre, la empresa había informado que le adelantaría las vacaciones a 2.500 empleados de sus plantas ubicadas en Colonia Caroya (Córdoba)Villa Mercedes (San Luis)Salto (Buenos Aires) Tucumán. Según habían detallado, el plan solo “contemplaba parar las fábricas a partir del próximo 4 de noviembre por dos semanas consecutivas”.

Sin embargo, la cosa se puso fea: entre lunes y martes, las autoridades le enviaron el telegrama de despido a 42 trabajadores de la planta puntana.

Hay algunos con más de 20 años de antigüedad. La gente salía hoy de vacaciones, todo el personal tenía una semana de vacaciones, y nos encontramos con esta mala noticia. Vamos a pedir la reincorporación”, señaló Gustavo Sosa, secretario gremial del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación de San Luis, en diálogo con “Mundo Gremial”.

Ante el abrupto cambio de rumbo, Arcor se limitó a justificar las cesantías amparándose en “la reestructuración del personal por baja de producción debido a la baja en el consumo”.

? Vale la pena recordar que hace un tiempo atrás los directivos de la compañía también optaron por el cierre de dos de sus establecimientos productivos ubicados en Mendoza y en Río Negro

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