El 31 de octubre, 217 pasajeros y siete tripulantes fallecieron cuando el Airbus A-321 de la compañía rusa MetroJet se estrelló cuando cubría el trayecto entre Sharm El Sheij y San Petersburgo.

Putin II

“Podemos decir que se trata de un atentado. Durante el vuelo, se activó un artefacto explosivo artesanal de una potencia equivalente a un kilo de TNT”, indicó el presidente ruso, Vladimir Putin, en un comunicado a la prensa.

Luego de semanas de reticencia a confirmar que efectivamente se trató de un ataque terrorista, el Kremlin decidió hacerlo tras los efectos de los ataques a París.

“La acción militar de nuestra aviación en Siria no sólo tiene que continuar sino que hay que intensificarla para que los criminales se den cuenta de que el castigo es inevitable”, agregó Putin.

“Vamos a salir a buscarlos allá donde se escondan. Los encontraremos en cualquier lugar de la Tierra y los castigaremos”, advirtió.

Por otra parte, el Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB) también afirmó que “inequívocamente fue un acto terrorista” y estableció una recompensa monetaria para quien brinde mayores datos sobre lo sucedido.

“Por el suministro de información para facilitar la detención de los delincuentes se pagará una recompensa de 50 millones de dólares”, anunciaron.

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