En horas del mediodía, el Senado dispuso por amplio margen que la ahora ex mandataria fuera destituida de su cargo.

Dilma XI

La definitiva salida de Dilma Rousseff dio lugar a la oficialización de Michel Temer, su vicepresidente, al mando del Poder Ejecutivo.

Para la destitución debían contarse 54 votos positivos: fueron 61 los senadores que se mostraron a favor de apartar definitivamente a la ahora ex mandataria mientras que sólo 20 votaron a en contra de su alejamiento.

Respecto de la petición de que sea impedida de ejercer puestos políticos durante un período de ocho años, los mismos legisladores se mostraron divididos: 42 apoyaron esa opción, 36 sufragaron a favor de mantenerle los derechos y tres se abstuvieron.

Tras la sesión, el abogado de Dilma Rousseff y ex titular del Ministerio de Justicia, José Eduardo Cardozo, confirmó que apelarán la decisión ante el Supremo Tribunal Federal (STF) ya que “no existen presupuestos jurídicos para avalar la decisión que tomó el Senado”.

Dilma

El último martes, en su último alegato público de defensa, la ahora ex mandataria aseguró: “Jamás atentaría y practicaría actos contra los intereses de los que me votaron. Como todos tengo defectos y cometo errores, pero entre mis defectos no están la cobardía y la deslealtad. He honrado el compromiso con mi país. He sido intransigente en la defensa de la honestidad, en el manejo de la cosa pública”.

“No cometí ningún crimen de responsabilidad, no cometí los crímenes de los que se me acusa injusta y arbitrariamente. Se invoca la Constitución para que el mundo de las apariencias esconda el mundo de los hechos. Las acusaciones contra mí son meros pretextos. Son pretextos para derrumbar, por medio de un proceso de impeachment, un gobierno electo por millones de brasileños”, denunció Rousseff.

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