Veinte minutos le alcanzaron a Lionel Messi para encaminar una serie que, al menos por lo visto en Londres entre los dos equipos, parecía cerrada.

El Barcelona necesitaba propinarle un golpe rápido al Chelsea y lo hizo: a los dos minutos, Lionel Messi entró al área con pelota dominada, tocó con Suárez y, tras la devolución del uruguayo, definió por entre las piernas de Curtois para poner el 1 a 0.

Y un rato más tarde, cuando los “blues” no se habían repuesto aún del golpe, el crack rosarino quitó en la mitad de la cancha, pasó a tres defensores y habilitó a Dembelé que, tras una corrida supersónica de varios metros, la clavó en el ángulo para aumentar el marcador y sentenciar el 2 a 0.

Aún así, el conjunto inglés no tuvo un mal desempeño: con Willian como estandarte, los londinenses complicaron a la defensa “blaugrana” y si no fuera por las apariciones de Ter Stegen, podrían haber descontado antes de que termine la segunda parte.

En el segundo tiempo el partido se mantuvo en la misma tónica. Tanto la visita como los locales se decidieron a jugar palo y palo: el Chelsea para torcer el resultado y el Barcelona para quedarse tranquilo.

Y aunque el equipo inglés tuvo chances, otra vez los catalanes volvieron a coronar: Lionel Messi desequilibró, venció al arquero y puso el 3 a 0 que terminó de definir la serie.

Los “blues” acataron el golpe y, a partir de ahí, el ritmo del encuentro decayó: la pelota quedó en los pies del conjunto “culé” y el ritmo del partido también. La salida de Hazard, a diez minutos del final, fue la certificación de que hasta el entrenador de los “blues” se dio por vencido.

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