En contra de la libertad de las mujeres de decidir sobre sus propios cuerpos, de las opiniones de la Sociedad Argentina de Medicina, de personalidades de la cultura y el espectáculo, de especialistas y de distintas organizaciones, la Iglesia Católica se pronunció explícita y públicamente contra la legalización del aborto en la Argentina.

En una declaración conjunto al concluir la Asamblea Plenaria del Episcopado, los obispos reafirmaron su postura contraria a la sanción de la ley. “Les pedimos a los legisladores que se atrevan a soñar una Argentina más grande, superadora de recetas de cuarenta años atrás; que sean capaces de proponer leyes innovadoras que tutelen tanto la vida y los derechos de la madre como la vida y la dignidad del hijo“.

“Nos duele que algo tan grande y esencial como defender la vida nos pueda enfrentar o dividir todavía más. Este momento histórico nos exige luchar codo a codo por los más frágiles de nuestra querida Argentina”, señalaron.

“Aún hay mucho por hacer para acompañar y ayudar a las mujeres que viven un embarazo inesperado, en malas condiciones (desnutrición, diabetes, otras dificultades obstétricas no controladas debidamente, situaciones de violencia, etc.). Muchas de estas realidades tienen que ver con la pobreza no resuelta”, explicaron luego.

Tanto la Iglesia como la sociedad no hemos hecho lo suficiente al respecto. Tampoco hemos acompañado de la mejor manera a las mujeres que han abortado en medio de sufrimientos y límites, y padecen en soledad las consecuencias de esta decisión”, ensayaron a modo de autocrítica.

“Una Nación democrática, moderna y progresista, debe tener la capacidad, el ingenio y la creatividad, de buscar soluciones nuevas que resuelvan los problemas, sin necesidad de matar o ‘interrumpir’ vidas de seres humanos. ¡Ojalá podamos defender hasta tal punto los derechos humanos, que no se los neguemos a los más débiles y vulnerables! Vale toda vida”, sentenciaron desde el clero.

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