El genocida Miguel Etchecolatz no descansa: luego de pedir cada vez que pudo la prisión domiciliaria, de mostrarse ofensivo para con las víctimas y familiares de sus delitos durante los juicios, ahora decidió apelar su exoneración de la Policía Bonaerense, reclamando para que se lo reinsertara en la fuerza.

El represor, para colmo, le envió un escrito a la gobernadora María Eugenia Vidal en el que incluso exigió que le dijeran “qué acciones” había realizado “para ser encuadrado en las supuestas faltas atribuidas”.

Ante este panorama, y el repudio generalizado que desató en organismos de derechos humanos, la Provincia de Buenos Aires le rechazó la petición.

Vale la pena recordar que Etchecolatz tiene 89 años y está preso en la cárcel de Ezeiza: fue condenado seis veces por secuestros, torturas, asesinatos y apropiaciones de bebés durante la última dictadura cívico militar. Es, además, el principal investigado por la segunda desaparición forzada de Jorge Julio López.

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