El gobierno vuelve a eludir el Congreso de la Nación para modificar, a través de un decreto, instituciones y leyes que deberían debatirse en el recinto.

A través de un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU), el presidente Mauricio Macri decidió cerrar la Secretaría de Deportes de la Nación.El organismo deja de existir para ser sustituido por la Agencia de Deporte Nacional (ADN), a cargo de Diógenes de Urquiza.

La Casa Rosada justificó la medida al entender que “deviene necesario un reordenamiento normativo que permita la toma de decisiones y ejecución de las políticas vinculadas al fomento del deporte en forma ágil y eficiente”.

No obstante esto, la preocupación de muchos periodistas, referentes y profesionales no sólo queda en la “pérdida de rango” de la cartera deportiva: advierten también sobre una virtual privatización del deporte y el avance de negocios inmobiliarios por sobre los terrenos pertenecientes a la ex Secretaría de Deportes.

En el primer artículo de la normativa, se lee que la flamante Agencia de Deporte Nacional “posee plena capacidad jurídica para actuar en los ámbitos del derecho público y privado y su patrimonio estará constituido por los bienes que se le transfieran en asignación y los que adquiera en el futuro por cualquier título a nombre del Estado Nacional”.

Entre esos bienes que “dispone” están las codiciadas instalaciones del Cenard ubicado en el barrio de Núñez (11,5 hectáreas), los predios de Ezeiza donde se levantan los Centros Argentinos de Deportes en la Naturaleza (Caden 1 y 2) y el Estadio Nacional de Béisbol (582,26); más el Centro Nacional de Desarrollo Deportivo (CeNaDe) de Esteban Echeverría (38,33) y la Pista Nacional de Remo del Tigre (124). En total son unas 825 hectáreas.

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