Como en Constitución con los trabajadores de la UTT, como sucede últimamente ante cada protesta social, este último domingo la intersección de las calles Defensa y Chile, en pleno barrio porteño de San Telmo, se volvió un escenario hostil donde los golpes y el caos dominaron la escena.

Por la tarde, la Policía de la Ciudad se presentó en el lugar con una orden judicial y comenzó a desalojar varios puestos de artesanos, secuestrando mercadería y labrando actas. 

Ante la reticencia de los trabajadores callejeros de abandonar el lugar, los efectivos comenzaron a reprimir: hubo varios heridos y dieciocho personas detenidas.

“Es una cacería: se llevan a trabajadores que tienen fichados. No nos dejan filmar. Nos empujaron cuando nos vieron con los celulares”, aseguró Florencia Alcaraz ante la prensa.

“Tenemos a un compañero al que le pegaron en la cabeza, una compañera tiene el brazo magullado y otra a la que vieron filmando empezaron a golpearla. La violencia la provocaron ellos”, agregó Asunción Prado, artesana ceramista e integrante de Artesanxs Unidxs.

María del Carmen Verdú, de CORREPI, aseveró: “Las 18 personas arrestadas en el marco de la represión estuvieron más de 12 horas detenidas por un delito de resistencia a la autoridad que no es carcelable”.

La Policía de  la Ciudad tiene la particularidad de haber sintetizado en un mismo cuerpo lo peor de la Metropolitana y la Federal en cada una de sus especialidades”, explicó luego.

Y remató: “Siempre parece que el problema es la policía y no quien las manda pero no es así, siguen órdenes del gobierno y hay responsabilidades en quien las dirige”.

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