Las alarmas están prendidas desde hace rato pero el nuevo pico inflacionario dado a conocer por el INDEC este último martes se volvió realmente preocupante: en una economía en recesión, donde el salario real cae estrepitosamente, los aumentos sólo pueden acelerar la pobreza y la miseria.

Según se desprende del informe del organismo estadístico, los servicios vinculados a la educación fueron los que más se dispararon en el acumulado de enero a marzo: subieron un 20,6%.

Lo secundaron los alimentos y las bebidas, que ascendieron un 15,8%, y los relacionados con la comunicación, que aumentaron un 13,3%.

En tanto, los gastos de la vivienda, es decir, las boletas de agua, electricidad y gas, sumado a los combustibles, treparon un12,8%.

Un poco por detrás se ubicaron los servicios de salud, que aumentaron un 9,6%, y el transporte que subió un 9,1%.

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